domingo, 29 de abril de 2018


Capítulo 1
Descárgala ahora, es súper entretenida- me dice la Cote, por quinta vez- no te va a cambiar la vida radicalmente, pero te sirve para probar algo nuevo o distinto, siempre que hablo contigo es sobre pega.
Ahora que lo pienso tiene razón, no soy del tipo de personas aventureras, aunque buscar citas a ciegas no es por donde me gustaría comenzar. Finalmente la instalo, completo los datos y empiezo a ver a los varones que me interesan, no me atrevo ni siquiera a darle me gusta a las fotos, pero me entretengo con las imágenes, la Cote se aburre y comienza a perder la paciencia –dale me gusta a alguno, mujer- suspiro y me decido porque sé que en cualquier momento me quita el teléfono y lo hará ella por mí. En cuestión de minutos ya he conversado con 3 chicos y me sonrojo, definitivamente no sé cómo coquetear.
Le digo a mi amiga que no nos juntamos a esto y decidimos que mejor guardamos los celulares y conversamos entre nosotras, la tarde se nos pasa volando como siempre y cuando nos despedimos nos damos un abrazo largo, como si no nos fuéramos a ver en meses.
Llego a mi casa, tiro el bolso en la mesa del comedor, me saco mis zapatos y caigo como bulto en el sillón. Tuvimos mucho trabajo y estar a cargo no es fácil. Tomo mi celular y decido jugar un rato hasta que abro la aplicación de citas; morenos, rubios, trigueños, jóvenes y no tanto, varios llamaron mi atención pero no me emociono con ninguno. Comienzo a charlar con uno en especial y parece que él va en serio, pues propone que nos reunamos mañana aunque no sé si es lo que quiero, “siempre que hablo contigo es sobre pega”, resaltan las palabras de la Cote, me falta más aventura, sé que si quiero romance no lo encontraré de esta manera pero entonces ¿cómo? Le digo que sí y acordamos juntarnos a las 19:00 horas, afortunadamente estoy depilada porque ya sé que se viene.
Al día siguiente me levanto y realizo mi trabajo como siempre, pero cada cierto tiempo recuerdo que tengo panorama en la tarde y me pongo nerviosa, sigo hablando con este chico y tiene buen sentido del humor, una buena señal. Es la hora de salida y me voy al baño a arreglarme un poquito para no sentir que estoy saliendo de una batalla. En el metro mil pensamientos pasan por mi cabeza, ¿será cuerdo?, ¿será igual que en la foto?, aunque nunca lo son, ¿le gustaré en persona?, todo es muy rápido y me molesta no saber qué sucederá en esta situación, a pesar de que se sobreentiende, pero no sé si finalmente resultará o no, jamás he hecho esto.
Llego al café a tiempo y lo reconozco inmediatamente, es igual a la foto y eso me tranquiliza. Me ve, sonríe y levanta la mano saludando. Es un hombre con estilo, tiene 33 años según su perfil, si bien los aparenta diría que luce bastante sofisticado, es moreno, cejas prominentes y una barba muy cuidada, el largo de su cabello es perfecto, ni muy largo ni muy corto y el cuerpo es sexy, se nota que lo trabaja, estoy segura de que huele muy bien. Espero causar una buena impresión, pero pasar entre las mesas e intentar no demostrar mis nervios se está volviendo complicado ¿cómo lo saludo?, ¿de beso en la cara o le doy la mano?, llego y decido darle la mano pero él me iba a dar un beso en la cara, nos reímos e invertimos los papeles, ahora yo le iba a dar un beso y él la mano, prefiero el beso.
Me siento frente a él, nos miramos y no logro descifrar si causé una buena impresión, me pregunta que tomaré pero prefiero esperar la carta, comenzamos hablando de cosas banales como trabajo, estudios, ¡incluso hasta el clima!, llegan nuestros pedidos y ya estando más relajados la conversación se torna más fluida, comenzamos a hablar de nuestros gustos, películas, libros y se siente bien. Me cuestiono si está interesado en irse conmigo, prefiero mi casa. Llega el momento y me pregunta ¿tu casa o la mía? y ya tengo la respuesta. Entramos y comenzamos a besarnos apasionadamente para dar paso a lo esperado, acabamos juntos y nos quedamos abrazados, asumo que se irá inmediatamente y lo hace, aunque antes pasa al baño. Al despedirse me da un beso en la boca, yo me quedo en la cama y sonrío, quiero escribirle a la Cote pero prefiero contarle en persona. Ya que se fue me baño, arreglo mis cosas para el trabajo, seco mi cabello, cambio las sábanas y duermo como bebé.
A la mañana siguiente me levanto contenta. En el fondo de mi corazón sé que no volveré a hablar con él pero salí de mi rutina y creo que fue una experiencia muy buena. Llego al trabajo y comienzo a recibir llamados y le pido a Jeacqueline que me indique cuáles son las actividades del día, al parecer estará más relajado pues solo tengo una reunión. Respondo mis mails, reviso el celular y veo una notificación ¿es él?, ¿me está hablando Gustavo?
“Lo pasé muy bien ayer, lamento haberme ido después de estar contigo, no tengo excusas, pero no busco una relación seria. Aunque sí fue un muy buen rato, si estás de acuerdo podemos seguir hablando por otro medio y no por esta aplicación, muchos saludos y espero que no me malinterpretes”
Pensaba que no volvería a saber de él, es directo y opino lo mismo que él, le doy mi número y comenzamos a hablar por whatsapp. Acordamos juntarnos hoy después del trabajo pero esta vez iremos a su casa. Cuando llegamos veo su departamento y definitivamente es de soltero, pocos muebles, un televisor gigante, las paredes de color neutro, un cuadro de un auto clásico y estoy segura que dentro del rack debe haber una consola de videojuegos a pesar de que Gustavo no parece de ese tipo, supongo que ese detalle me gusta, me ofrece un té pero paso, se acerca a mí y nos besamos, ni siquiera nos molestamos en ir a su habitación, lo hacemos en el sillón, me pego con la esquina de la mesa de centro pero estoy gozando tanto que ni siquiera me preocupo. 
Cuando acabamos le pido un vaso con agua y mientras lo trae yo me visto -¿ya te vas?- lo quedo mirando, me pregunto si tiene algún plan y le digo –eeh, sí- me entrega el vaso y comienza a vestirse en silencio, antes no me sentía incómoda pero ahora lo hago. Voy al baño y me lavo la cara, pues siento que luzco rara. Me demoro en arreglarme pues me retoco el maquillaje, un último vistazo en el espejo, me amarro el cabello y salgo de ahí. Lo que veo me sorprende, está poniendo la mesa -¿prefieres té, café o algo más?- me pregunta, realmente pensé que quería que me fuera –café-. Tomamos once y hacemos sobremesa, los minutos pasan rápido y no me doy cuenta cuando son las 21.30 horas, lo que significa que es tarde, me despido con un beso en la cara cínicamente y me voy.
Las primeras dos semanas nos vemos todos los días hasta los fines de semana, esta relación es solo sexo, al punto que en algunas ocasiones nos juntamos directamente en un motel. Lo más probable es que se vea con más gente aunque en realidad no quiero saber, lo único que le pido es que se cuide. Aunque nunca hemos pasado una noche juntos, hoy fue distinto.
Nos juntamos a las 3 de la tarde para ir a una feria artesanal en la alameda. Nos seguimos saludando de beso en la cara a pesar de que hemos conocido todos los muebles y habitaciones de su casa y de la mía. Conversamos, compré algunas cosas y le sugerí un adorno para que su casa se vea más linda, así que lo ayudé a escoger entre un centro de mesa o un vinilo pintado, finalmente se llevó ambos. Caminamos hasta el forestal y nos sentamos en una banca y seguimos conversando, observamos a la gente y especulamos sobre qué hablaban, nos entretuvimos mucho rato en eso, hasta que nos fuimos a su casa.
Cuando llegamos nos sentamos en el sillón, prendió el televisor y decidimos ver una película. Me ofreció escogerla y me decidí por Jurassic World, él sonrío y fue a buscar unos snacks a la cocina, cuando me preguntó si tomo bebida o si es que hay algo que no coma, en mi mente sentí que ya debería conocer esos detalles, pero ya que no lo hace, le indique que como y tomo de todo. Ninguno de los dos manifestó interés en acostarse, cuando terminó la película me estiré y me fui. Y así terminó mi sábado, viendo una película con un amigo.
La Cote me llama y me dice que nos juntemos, ella saldrá con los primos y sabe que hay uno que me interesa, pero paso pues siento mucho sueño y me voy a dormir. Me llegó el período en la noche y en la mañana le aviso al Tavo, le digo que hablamos en una semana más y me río, a lo que él me pregunta porque no nos podemos ver en la semana y le explico que no me gusta tener sexo cuando ando en mis días, pero me responde que podemos ir al cine o hacer otras cosas y así lo hacemos.
Durante esa semana le pido que me acompañe a ver una obra de teatro y él me pide que lo acompañe a un bar donde va a tocar un amigo. Es un bar que frecuentamos, nos sentamos en la barra, se ve guapísimo usando una casaca de cuero, pero siento que la mujer que lo atiende nos observa mucho, es estupenda, buen cuerpo y bonita sonrisa, pero ¿por qué nos mira tanto?, hasta que finalmente se acerca y dice -¿Gustavo?- mi corazón da un vuelco, ¿de dónde se conocen?, él se da vuelta y la saluda -¿Paulette?- se dan un abrazo y el Tavo le dice –¿hace cuánto que trabajas acá?- y ella con su sonrisa perfecta le dice que lleva una semana. Finalmente Tavo me presenta como una amiga y lo soy, me pongo a pensar cómo lo habría presentado yo y creo que también diría que es un amigo, es más sencillo, mientras me pierdo en mis pensamientos y observo la escena ellos se hacen preguntas de la vida, aparentemente se conocen hace unos años, no puedo descubrir si tuvieron algo. Paulette sigue trabajando y Gustavo comienza a conversar conmigo, creo que siento celos y ¡quiero preguntarle todo! Decido que lo mejor es tranquilizarme, pues no puedo exigir nada, yo acepté esto, aunque estos días lo he sentido distinto, más cercano ¿será posible que haya cambiado de opinión y ahora sí quiera una relación? Me frustra que todo dependa de él, yo sí quiero esto pero no puedo arriesgarme a perderlo todo si confieso mis sentimientos, además llevamos muy poco, así que en el fondo creo que debo dejar las cosas fluir.
La banda del amigo toca muy bien y es agradable escucharlos, le doy las gracias por hacerme la invitación pues me encanta la música en vivo -no, gracias a ti por acompañarme- me responde, nos quedamos mirando y sonriendo pero no logro mantener la mirada y la desvío a la banda, él también lo hace dándole un sorbo a su cerveza.
Todo va muy bien, pero sigo con la incertidumbre acerca del estado de nuestra relación, en el fondo solo quiero saber si vale la pena la exclusividad que le estoy dedicando y si es que es mutua. Ahora conozco un poco más a Gustavo, trabaja en una importante empresa de telecomunicación, pues es ingeniero, pero su horario es flexible, no tiene hijos y ha tenido dos parejas, con ninguna duró más de dos meses, nosotros aún no cumplimos dos meses saliendo. Compartimos casi todos los días y hablamos a cada rato. La Cote me dice que es un pez difícil de atrapar y que esté preparada para todo, ya se dio cuenta que estoy ilusionada, pero aparentemente él tampoco está viendo a nadie.
He decidido soltar un poco a Tavo, antes le contaba todo, pero la Cote tiene razón, no es mi pololo. Hoy tengo una reunión en otra sede de la empresa y debo salir, lo bueno es que no debo volver cuando termine. Es en providencia, pensaba ir al cine con el Tavo, pero creo que me iré a dormir pues lo necesito y merezco. Salí a las 4 y camino hasta el metro, hasta que veo algo que me impacta, ¡Gustavo en un café sentado con una mujer y tomándole la mano!, él me ve y me devuelvo, se me aprieta el estómago. En cuestión de minutos me toca el hombro, me doy vuelta e intento parecer entera aunque esté destrozada por dentro.
-¿Qué haces por acá?- me pregunta, se nota que está realmente sorprendido
-Salí antes, no esperaba ver esto- le confieso, intento mirarlo a los ojos, pero no lo hago o sino romperé en llanto
Parece que lee mis pensamientos y me dice –siempre fui honesto contigo, no quiero una relación seria- lo que en vez de tranquilizarme o hacerme llorar, me da rabia y le escupo en tono sarcástico:
-Lo siento, es que verte durante dos meses casi todos los días me hizo confundir, no sé porqué
En tono cansado me dice –tú sabes a lo que me refiero
-Sí, lo tengo clarísimo- respondo asqueada
-¡Te lo dije desde un comienzo para que no sufras!
-¡Tienes razón!, tienes razón, yo fui la que pensó que teníamos algo más serio, todo bien- hago un gesto con las manos, realmente quiero irme a la mierda y no volver
-¿Nos vemos mañana, entonces?- dice tímidamente, como si fuera por un campo minado, pero atino a reírme sarcásticamente y lo miro
-¿Es en serio?, ¿acaso no te das cuenta?
-Tú misma me acabas de decir que está todo bien- su rostro es de sorpresa, realmente no entiende nada
-Está bien porque acepto que cometí un error, pero tú buscas alguien con quien tener sexo y que puedas llamar a cualquier hora, eso lo puedes encontrar en muchas personas, pero lo que yo quiero es una relación seria, pensé que serías tú ¡pero ahí está mi error! Ahora me iré porque tu cita o tu no sé qué está mirándonos, obviamente no sabe de mí o estaría haciendo un escándalo- Antes de que me pueda decir algo, me voy y lo dejo con la palabra en la boca.
No quiero ir a casa, me duele el alma. Ni siquiera llamo a la Cote. Voy al bar de la Paulette y pido un whisky, Paulette me mira y me dice –¿es por él?- ¿tanto se me nota?, asiento con la cabeza –es un pez difícil de atrapar, lo sé de primera fuente- no tengo ganas de hablar con nadie, pero sé nota que ella entiende lo que siento.  Sin preguntarle comienza a contarme su experiencia:
-Salimos durante 1 mes y pensé que era en serio, a pesar de que solo lo veía para una cosa, pero era seguido, al menos 4 veces por semana y hablábamos casi todos los días –resoplo, esa historia me es conocida- pensé que podía cambiarlo hasta que le pillé unos mensajes, cuando lo encaré ni siquiera intentó negarlo…
-porque siempre fue honesto contigo y te dijo desde un principio que no quería una relación seria- la interrumpo sin ánimo y ella me sonríe de vuelta.
-Así fue, así que en ese momento terminó conmigo, aunque no lo creas fue lo mejor, pues yo habría aceptado una relación abierta con tal de estar con él, me iba a conformar con lo mínimo. Lo más probable es que todavía estaría detrás de él. Además tenemos muchos amigos en común y verse seguido habría sido incómodo, pero sané y ahora tengo una persona que quiere una relación seria, nos comprometimos y ya vivimos juntos, lo que jamás habría logrado con el Tavo. Puedo decir que somos amigos y si lo veo lo saludo. A pesar de todo, de que no era un hombre para pololear y menos casarse, es buena persona y no le guardo rencor. 
No entiendo a donde va con su comentario, es como si intentara justificarlo o defenderlo para que no lo odie, pero no lo hago, simplemente estoy dolida. Dañó mi ego, también pensé que lo cambiaría…
Me saca de mis pensamientos y me dice –a lo que me refiero, es que no pienses que fuiste idiota, somos varias las que han pasado por lo mismo, aprende de esta experiencia y cuando conozcas al indicado, esto solo será un recuerdo.
No sonrío pero hago una mueca, en realidad estoy esperando que se vaya para beber tranquila y lo hace, lo bebo de un sorbo, me despido y salgo del local.
Me voy a una plaza y me siento, escucho la música fuerte y decido que solo sufriré por hoy, él seguirá su vida como si nada, si no significo algo entonces Gustavo tampoco. Se me cae una lágrima y me doy cuenta que ya es momento de volver a casa, así que tomo un taxi para llegar más rápido. Pensé que al menos me mandaría un mensaje, pero nada.